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29 may 2020

Manual de autosuficiencia ética (Parte XVI)

"Estamos unidos por la sangre, y la sangre
es memoria sin lenguaje"
(Joyce Carol Oates)


Lee M. Silver.- La clonación, de la ficción a la realidad.
"...Por supuesto, no era la clonación de una oveja lo que agitó la imaginación de millones de personas. Era la idea de que los seres humanos también podrían ser clonados ahora, de un modo parecido a hacer injertos de una planta, y muchas personas se sentían aterrorizadas ante esas perpectivas. El noventa por ciento de los estadounidenses consultados durante la semana siguiente a que la historia saliera a la luz pensaban que muchas editoriales de prensa, de éticos y políticos, aunque no eran unánimes, parecían coincidir con las del público en general. La idea de que los seres humanos pudieran ser clonados fue calificada de -moralmente despreciable-, -repugnante- y -totalmente inadecuada-, así como de -éticamente equivocada-, socialmente confundida y biológicamente errónea.
   Muchos de los científicos que trabajan directamente en el campo de la genética y la embriología animal quedaron abrumados por la gran atención dirigida ahora hacia su investigación. Los más disgustados eran los que estaban con la industria de la biotecnología, que es la que más tiene que ganar a corto plazo de las aplicaciones animales de la tecnología de la clonación. Sus temores no eran infundados. Las encuestas realizadas tras el anuncio del nacimiento de Dolly indicaban que la clonación de animales era moralmente inaceptable, mientras que otro 56% decían que ellos no comerían carne de animales clonados. El gobierno británico decidió recompensar al científico responsable de la creación de Dolly, con la retirada de cualquier otra financiación para su investigación. Claramente, los políticos, nerviosos, querían distanciarse lo más posible de su controvertida hazaña.
   No debería sorprender, entonces, que muchos científicos de este campo trataran de quitarle importancia a la posibilidad de la clonación humana. En primer lugar, dijeron que quizá no sería posible en absoluto transferir la tecnología a las celulas humanas. E incluso la clonación humana fuera posible en teoría, dijeron, porque se necesitarian muchos años de ensayos y error antes de que pudiera aplicarse con éxito, de modo que la clonación de seres humanos es poco problable  en un futuro cercano. E incluso si llegara a ser posible aplicar la tecnología con éxito, donde dijeron, -no hay ninguna razón clínica por la que debiera hacerse esto-. E incluso si una persona quisiera clonarse a sí misma o a alguna otra, sería incapaz de encontrar profesionales médicos entrenados que estuvieran dispuestos a hacerlo.
   ...La clonación de esta oveja rompió la barrera tecnológica. No hay ninguna razón para esperar que la tecnología no pueda transferirse a células humanas. Por el contrario, hay muchas razones para esperar que pueda ser transferida. Sólo requiere equipamiento e instalaciones que ya son estándares fáciles de obtener para los laboratorios biomédicos y las clínicas de fertilización in vitro libremente establecidas en todo el país y en todo el mundo.
   ...No se trata de si la clonación humana funcionará o no, sino de si podría utilizarse con seguridad o no. Precedentes históricos sugieren que es probable que los proveedores de servivios reprogenéticos no esperan siquiera hasta que esta cuestión haya sido resuelta. La inyección directa de espermatozoides en óvulos como una cura para la esterilidad fue adoptada por la comunidad de la  - fertilización in vitro- en cuanto la técnica estuvo perfeccionada, y mucho antes de que pudieran asegurarse las consecuencias para los niños así nacidos. Y, como veremos, la demanda de clonación por parte de indivíduos y parejas será con seguridad más fuerte que la demanda de -inyección intra citoplasmática de esperma-..." (Lee M. Silver, doctor en Biofísica por la Universidad de Harvard. Investigador de genética evolutiva y reproducción y biología del desarrollo, etc.., extracto de su libro "Vuelta al Edén", 1997)

Neil Postman (1931-2003).- Tecnologías invisibles.
"...Una manera de definir Tecnópolis, es decir, el poder de la tecnología, es lo que le sucede a la sociedad cuando se han venido abajo las defensas contra el exceso de información. Es lo que ocurre cuando la vida institucional deviene incapaz de asumir el exceso de información. Es lo que sucede cuando una cultura, superada por la información generada por la tecnología, intenta utilizar la misma tecnología como medio que proporciona una dirección clara a los objetivos humanos. El esfuerzo está casi siempre condenada al fracaso. Aunque a veces sea posible utilizar una enfermedad como cura de sí misma, esto solo es posible cuando somos plenamente conscientes de los procesos por los que la enfermedad se puede contener.
...Todas las sociedades tienen instituciones y técnicas que funcionan a la manera de un sistema inmunológico biológico. Su propósito es conservar un equilibrio entre lo viejo y lo nuevo, entre la novedad y la tradición, entre el sentido y el desorden conceptual, y lo hacen -destruyendo- información superflua.
   Hay que subrayar que todas las instituciones sociales funcionan como mecanismos de control. Es importante decirlo porque la mayoría de los escritores que tratan el tema , sobre todo los sociólogos, no captan la idea de que cualquier disminución del poder de las instituciones hace que la gente sea vulnerable al caos de la información. Afirmar que la vida se ve desestabilizada si se debilitan las instituciones no es más que decir que la información pierde su utilidad y por eso se convierte en una fuente de confusión más que de coherencia.
   Las instituciones sociales a veces hacen su trabajo simplemente negando a la gente el acceso a la información, pero principalmente determinando cuánta importancia y, de ahí, valor, debe concederse a la información. Las instituciones sociales se preocupan por el sentido de la información y pueden ser bastante rigurosas al imponer normas de admisión.
   Las instituciones más poderosas para el control de la información son la religión y el Estado. Realizan su función de una forma en cierto modo más abstracta a como lo hacen los tribunales, las escuelas, las familias o los partidos políticos. Manejan la información mediante la creacción de mitos y relatos que expresan teorías sobre los asuntos fundamentales: ¿por qué estamos aquí, de dónde venimos y adónde vamos?. ..La Biblia también servía como mecanismo de control de la información, sobre todo en la esfera moral. La Biblia da multiples explicaciones sobre lo que se debe y no se debe hacer, así como una guía sobre qué lenguaje debe ser evitado -so pena de cometer blasfemia-, qué ideas deben ser rehuidas -so pena de cometer herejía- y qué símbolos deben dejarse de lado -so pena de cometer idolatría-. Necesaria pero quiza desgraciadamente, la Biblia también explicaba cómo nació el mundo con detalles tan literales que no pudo adaptarse a la nueva información producida por el telescopio y las tecnologías subsiguientes....
   Si definimos la ideología como una serie de suposiciones de las que apenas somos conscientes pero que, sin embargo, dirigen nuestros esfuerzos por dar forma  y coherencia al mundo, entonces nuestro instrumento ideológico más poderoso es la tecnología del propio lenguaje. El lenguaje es ideología en estado puro....
   Por supuesto, la mayoría de nosotros, la mayor parte del tiempo, somos inconscientes de cómo realiza su función el lenguaje. Vivimos sumergidos en las profundidades de nuestros supuestos lingüisticos y tenemos poca idea de cómo ven el mundo quienes hablan una lengua muy distinta.
   Diciéndolo llanamente, el lenguaje, como cualquier otra pieza de maquinaria -la televisión o el ordenador, por ejemplo- tiene un orden del día ideológico que puede permanecer oculto a la vista. En el caso del lenguaje, el orden del día está tan profundamente integrado en nuestras personalidades e imagen del mundo que se requiere un esfuerzo especial y, a menudo una formación específica para detectar su presencia. Al contrario que la televisión y el ordenador, el lenguaje no parece ser una extensión de nuestras capacidades, sino simplemente una expresión natural de quiénes y qué somos. Éste es el gran secreto del lenguaje: dado que surge de nuestro interior, creemos que se trata de una expresión directa, sin corregir, imparcial y apolítica, de cómo es el mundo en realidad...." (Neil Postman, sociólogo y ensayista americano, fragmento de su libro "Tecnópolis", editado originalmente en 1992).
                                                                     

Este es un pretencioso Manual de Autosuficiencia Ética, que está compuesto en diferentes partes, formado a base de fragmentos breves recogidos con la intención de fomentar su lectura, de facilitar el pensamiento y el desarrollo personal. Recordando, exponiendo y respetando, los interesantes ideales de diferentes personalidades de la historia, donde se abarcan conceptos diversos como los: sociales, filosóficos, políticos, literarios, artísticos, ficción y etc..., todavia muy válidos para la actualidad. 
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