"Cualquier gobierno sin límites corre el riesgo de ser despótico e ilegítimo" (Montesquieu)
"El hombre ordinario con poder extraordinario es el principal peligro para la humanidad" (Erich Fromm)

Antiguamente las guerras se libraban en asedios y en improvisados campos de batalla, donde lograban combatir ejércitos de uno y otro bando. Hay numerosas leyendas conocidas en la que existen extensas y crueles biografías. Muchas de esos confrontamientos tienen fama de ser contados generalmente por los vencedores. Por la experiencia y práctica de la humanidad en la cuestión de las guerras, se ha conseguido que con el paso del tiempo, que los enfrentamientos del momento sean cada vez más mortíferos. La inteligencia, todo lo contrario a lo que debería ser en este asunto, no ha parado de generar novedosos instrumentos bélicos. Cada contienda contiene una innovadora arma y una nueva estrategia para así sorprender al enemigo y asombrar al resto del mundo. No se hace facil justificar cualquier tipo de guerra, ni tampoco hay que mostrar cierta indiferencia porque las guerras son crueles, injustas y paralizan la libertad. Desgraciadamente, porque no se hace posible de otra mejor manera, que el mundo ha progresado por las innovaciones pensadas para la guerra (aunque esto se hace cruel con sólo mencionarlo). Y nos daríamos de bruces sin embargo, si supiéramos la cantidad de inventos construidos por esta causa, donde la sociedad termina beneficiándose, pues primeramente se inventó como objeto de uso bélico o de componente para el viaje espacial lunar. Inventos que se diseñaron con preferencia y con finalidad militar que posteriormente, terminan en la mayoría de comercios y en supermercados. Acuérdense del nylon, pues los paracaídas utilizaron esa tela elástica que posteriormente su tejido nyloso favoreció a <las medias de seda> para señoritas. Toda innovación primeramente es pensado para el uso militar. Existe en la actualidad una máquina muy popular en nuestro entorno, y del origen de ella apenas hay una pequeña reseña. Se trata de <la fotocopiadora>, un invento urgente por entonces de maxima necesidad para distribuir planos y documentos en el ejército en el último periodo de la II Guerra Mundial. Muchos artículos de vestir que nos arropan como el famoso <anorak> para las inclemencias del tiempo, antes tuvo su diseño y uso militar. Existe una cantidad de objetos como fibras sintéticas, aislantes y otros similares que se originaron para el uso de la <conquista del espacio>. Así como otros descubrimientos importantes en el campo de las comunicaciones como es el radar, usado para las interferencias nazis, inventada en 1942 por la genial actriz Hedy Lamar (1914-2000). Así pues, la mayoría de cosas que utilizamos a diario, muchas en su momentos, fueron inventos revolucionarios. Los hombres se mataban a tiros y muchas mujeres cooperaron consiguiendo ciertos descubrimientos como la <fibra kevlar> muy resistente al acero con la que se fabrica el <chaleco antibalas, cascos militares y en usos cómo en la construcción> por (Sthephane Kwolex, química -1923-2014-). O las famosas <máscaras anti-gas> por (Katherine B. Blodgett, doctora en física -1988-1979-). Obviamente, existen muchas más innovaciones pacíficas creadas por mujeres para uso común (al que damos muchas gracias por beneficiarnos tod@s).
La relación poder-odio es una ineptitud que ha aumentado, porque cada vez las naciones son enemigas unas de otras, consiguiendo que ningún país se sienta seguro. Esto hace que cada vez se recorten más en inversiones en el bienestar social y se inviertan en hacer crecer la fabricación de armas mucho más potentes como las nucleares. Cada país intenta disuadirse uno del otro incluso siendo vecinos porque la concordia se hace más difícil. La cultura de la cooperación internacional rozan el fracaso y queda en el intento de <las buenas intenciones> que es lo que vemos en las imagenes televisivas. Y ya no existe el recuerdo del más terrorífico de los inventos, de la que fue la madre de la arma de destrucción masiva que actuaba mediante reacciones en cadena llamada <la bomba atómica> -por el físico teórico Robert Oppenheimer (1914-1967) bajo el llamado proyecto Manhattan- empleadas en Hiroshima y en Nagasaki en 1945 dando final a la II Guerra Mundial.
La tecnología avanza a pasos gigantescos revolucionando todo lo que se mueve, y la inteligencia artificial (IA) es bien recibida pero con cierto recelo. Se aplica en todos los niveles, militares y sociales (y nos alegramos mucho su empleo en la medicina). La (IA) está suplantando poco a poco todos los aspectos que nos rodea nuestra vida. Es como si se adueñara paso a paso del mundo. La fabricación de los drones se nos presentó como un buen uso social: observar los cultivos, vigilar el ganado, estudiar el flujo de los ríos, el control de la circulación y así, como el estudio de la naturaleza y otros auxilios, etc... Pero su máxima utilización está al servicio de la guerra. Son construidos en forma de pequeños aracñidos voladores de diversas calidades de fabricación, pero muy practicos y de eficaz precisión, pues albergan en su base pequeños pero dañinos explosivos que dejan caer sobre su objetivo teledirigido desde el aire (en un documental reciente eran diseñados y fabricados en sótanos muy seguros en la guerra Rusa- Ucrania por jóvenes militares y siendo de barata producción). A estos drones no se les escapa nada, contiene un visor que controlan telemáticamente y causan tanta mortandad, como si hubieran pasado un ejercito. Si lo analizamos, incluso la tecnología en la guerra concluye minimizando la práctica de los soldados y deja obsoletos a tanques y a otras armas convencionales. La guerra tecnológica ya es de ficción, sustituyen al típico organigrama de la guerra y prácticamente todo se ejecuta desde el aire. Los drones y misiles como podemos ver en las imágenes de los episodios informativos, utilizan la misma táctica de destrucción masiva en todas las intervenciones militares en las actuales guerras. Cómo hemos dicho al principio de este comentario, antaño los soldados eran las víctimas que perecían en un campo de batalla, aunque después, el pueblo vencido fuera tratado como ganado o esclavizados por sus ganadores; pero ahora, con esta tecnología no hay consideración, pues mayormente los objetivos de sus bombas son las víctimas de la población civil, destruyendo viviendas, escuelas, hospitales, campos de refugiados, etc... Bombas que caen sin respeto ni moral y faltando los derechos humanos a los más débiles e inocentes, privándoles de agua y alimentos. Tengamos las guerras en paz. Por eso hay que declarar ¡No a la Guerra!. ☮️
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