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29 jul 2023

Relatos Cortos Próximos. 35 Parte

 "Admirar no es ejercer un culto a la personalidad, es una admiración que quiere nacer de la comprensión" (Enrique Krauze)


   Es verano, hace mucha calor, y la gente por nuestras calles vamos muy ligera de ropa. La ciudad es muy asfixiante. El asfalto, el cemento y el aire caliente que expulsa ciertos extractores y otros del aire acondicionado, agravan más el ambiente caluroso. Las lluvias escasean o cuando llueve, incluso pueden ser torrenciales que causan desgracias.  

   El turismo en la ciudad es masivo. Llenan las playas, los lugares significativos y las calles más populares. En ese circuito lucen sus cuerpos con ropa de moda; unos son atléticos, otras de extrema belleza; donde la piel de ambos muestran sus piercings y el culto de sus gustos con los dibujos de sus tatuajes señalados en cualquier rincón de sus cuerpos. Sólo las personas mayores buscan una pequeña distracción con una charla, en otros rincones o un asiento donde refrescarse con un poco de aire fresco. Ellos ahora, tratan de comprender con su miradas, la modernidad. Son los únicos, que por indiferencia y otras con cierta envidia, le son ridículas todas esas marcas y modas. Todo ello ya carece de sentido para las piernas varicosas y cansadas de las señoras, y las piernas delgadas y huesudas de sus hombres. Todos ellos ya mayores y llenos de recuerdos, fueron testigos y algunos partícipes de diversos acontecimientos y estilos que les tocó vivir en su momento. El tiempo transcurre para todos, e inevitablemente, todos participamos en cierta medida, en las costumbres de la época que nos ha tocado vivir.


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   El culto al cuerpo en la actualidad está demasiado sobrevalorado. Son unos tiempos en que cualquier gimnasio tiene más socios inscritos y participativos que cualquier centro cultural, asociación o sindicato. Tiempos que predomina el narcisismo más que la cultura general o el interés social.

   Lo predominante ahora es el cuidado de uno mismo. Todos parecen que se cuidan a la perfección: el peinado de moda, dientes brillantes, uñas perfectas e incluso con diseños de colores, cejas y otras depilaciones. Es evidente que la publicidad ha influido en todo ello: en el marketing del cuerpo bello

  Quizás la cosmética habría que incluirla en el presupuesto de los gastos caseros. Sus productos milagrosos aparecen imparablemente en multitud de revistas y anuncios televisivos. Nunca antes el maquillaje de la realidad ha estado tan activa. La realidad de la sociedad misma y de sus males está maquillada como si fuera un componente más de esa cosmética. Se evita lo feo, sólo lo que parece horroroso es noticia desagradable y utilizado como noticia sensacionalista. En esos cuerpos perfectos se busca la belleza en la imagen exterior, el agradar a los demás. Pero para alcanzar la perfección en ese cuerpo humano se requiere para algunos, una ética en el comportamiento donde parece que las enseñanzas morales se han extinguido, y donde se ha olvidado lo esencial de la belleza interior y el cuidado del alma.

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21 jul 2023

Los Hobbits según J. R. R. Tolkien

J.R.R. Tolkien 




"No podemos elegir qué tiempo vivir. Todo lo que podemos decidir es qué haremos con el tiempo que se nos da"(J.R.R. Tolkien)


  La literatura de J. R. R. Tolkien es rica, amplia y de enorme imaginación. Lo podemos comprobar en su obra mayor y en su trilogía del Señor de los Anillos así como en otros relatos y cuentos. Detallaba todo perfectamente de tal manera, que rápidamente, el lector es introducido en una época remota llamada Tierra Media, con la historia de esos diferentes habitantes y de sus pueblos repletos de leyendas. Seres fantásticos que en muchos aspectos tienen deseos, temores, costumbres y sentimientos que tienen semejanza con nuestra propia vida. No deja de seguir la finalidad anhelada por todos: el camino y la manera de combatir y eliminar el mal. En sus aventuras existen toda clase de personajes extraordinarios y mágicos: elfos, ogros, enanos, duendes, caballeros oscuros, etc... Su literatura no tiene edad. En ella nos introduce en comarcas y villas con verdes y labrados prados, bosques frondosos llenos de vida, riachuelos, tierras salvajes con montañas; unas nubladas, otras desiertas, escarpadas y puntiagudas, etc... En todo ese recorrido aparecen una variedad de individuos tanto amistosos conviviendo en armonia, como otros crueles que habitan sus lugares. Los protagonistas de la historia son unos pequeños y bonachones Hobbits con una misión difícil que cumplir. En todos sus trayectos, se encuentran con inesperadas aventuras y sorpresas dignos de mitología. Un relato construido  con gran imaginación. Algunos de sus personajes nos pueden recordar a los cuentos mágicos y de hadas, pero que sin embargo, su autor les dió otra insuperable forma de vida y fantástica a la vez.

   Los Hobbits son un pueblo sencillo y muy antiguo, más numeroso en tiempos remotos que en la actualidad. Amaban la paz, la tranquilidad y el cultivo de la buena tierra, y no había para ellos paraje mejor que un campo bien aprovechado y bien ordenado. No entienden ni entendían ni gustan de maquinarias más complicadas que una fragua, un molino de agua o un telar de mano, aunque fueron muy hábiles con toda clase de herramientas. En otros tiempos desconfiaban en general de la Gente Grande, como nos llaman, y ahora nos eluden con terror y es difícil de encontrarlos. Tienen el oído agudo y la mirada penetrante, y aunque engordan fácilmente, y nunca se apresuran si no es necesario, se mueven con agilidad y destreza. Dominaron desde un principio el arte de desaparecer rápido y en silencio, cuando la Gente Grande con la que no querían tropezar se les acercaba casualmente, y han desarrollado este arte hasta el punto de que a los Hombres puede parecerles verdadera magia. Pero los Hobbits jamás han estudiado magia de ninguna índole, y esas rápidas desapariciones se deben únicamente a una habilidad profesional, que la herencia, la práctica y una íntima amistad con la tierra han desarrollado tanto que es todo inimitable para las razas más grandes y desmañadas.

   Los Hobbits son gente diminuta, más pequeña que los Enanos; menos corpulenta y fornida, pero no mucho más baja. La estatura es variable, entre los dos y los cuatro pies de nuestra medida. Hoy pocas veces alcanzan los tres pies, pero se dice que en otros tiempos eran más altos. 

   ...Conocieron  en un tiempo la paz y la prosperidad y fueron entonces un pueblo feliz. Vestían ropas de brillantes colores, y preferían el amarillo y el verde; muy rara vez usaban zapatos, pues las plantas de los pies eran en ellos duras como el cuero, fuertes y flexibles, y los pies mismos estaban recubiertos de un espeso pelo rizado muy parecido al pelo de las cabezas, de color castaño casi siempre. Por esta razón el único oficio que practicaban poco era el de zapatero, pero tenían dedos largos y habilidosos que les permitían fabricar muchos otros objetos útiles y agradables. En general los rostros eran bonachones más que hermosos, anchos, de ojos vivos, mejillas rojizas y bocas dispuestas a la risa, a la comida y a la bebida. Reían, comían y bebían a menudo y de buena gana; les gustaba las bromas sencillas en todo momento y comer seis veces al día (cuando podían). Eran hospitalarios, aficionados a las fiestas, hacían regalos espontáneamente y los aceptaban con entusiasmo.... El origen de los Hobbits viene de muy atrás, de los Días Antiguos, ya perdidos y olvidados. Vivian en paz en la Tierra Media muchos años antes que cualquier otro pueblo advirtiese siquiera que existían. Y como el mundo se pobló luego de extrañas e incontables criaturas, está Gente Pequeña pareció insignificante...


John Ronald Ruelen Tolkien nació en Sudáfrica en enero de 1892 y murió en septiembre de 1973. Estuvo en la Batalla del Somme en 1916 siendo un superviviente entre millones de fallecidos. Fue profesor de anglosajón y de literatura de lengua inglesa antigua en la Universidad de Oxford entre 1925-1959. Sus obras son de un género épico y fantástico. Las más destacadas son: El Hobbit (1937), Egidio, el granjero de Han (1949), la trilogía de El Señor de los Anillos (1954-1955), Silmarillion (publicado postumamente en 1977) entre otras obras difundidas en millones de ejemplares y traducidas en decenas de lenguas.

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4 jul 2023

Relatos Cortos Próximos. 34 Parte

 "Si yo soy lo que tengo y si lo tengo se pierde, entonces ¿quién soy? (Erich Fromm)

   El alzheimer a veces también se presenta en una edad temprana. La persona en cuestión aunque todavía podía leer los titulares del periódico, no se acordada ni lo que había hecho hace cinco minutos ni lo que cenó la noche anterior. A veces solía dudar de su propia esposa que le cuidada y le mantenía. La veía como un ser extraño o como un fantasma que andaba por su casa. La pobre mujer con toda su paciencia necesaria, hacia lo imposible por cuidarlo. En momentos de soledad o cuando su marido dormía, hacía en silencio para no despertarlo, aquellas labores más entretenidas o de limpieza que requería la casa. A veces ella, todavía en pleno juicio pero ahora con desesperación, recordaba repetidamente el tipo de caracter fuerte de su marido cuando le conoció, y la paz y sabiduría que expuso toda su vida. Se puede decir, que fueron un matrimonio atípico de aquellos que permanecen enamorados hasta los últimos suspiros. Pero está enfermedad como puede ser otra, es una mortificación en vida.

   A veces, en esos ratos del sueño de su marido, ella aprovechaba para salir un momento y bajar a la farmacia o al comercio de la esquina. Pero como si existiera una especie de alarma, el marido se despertaba y empezaba a deambular inquieto por casa, quizás para buscar ese ser fantasmagórico que le hacía compañía o a saber. La cuestión es que hacía de las suyas. No se sabe si esos actos eran por desorientación o por venganza al sentirse abandonado.

   A veces se orinaba encima. Otras se acercaba a la cocina y empezaba a juguetear con los botones del gas. En otras, abría los armarios y cajones sin saber exactamente lo que buscaba. Incluso más de una vez, le dió por jugar con los grifos del agua dejando correr su líquido. También jugaba con los interruptores de la luz. 

   La pobre mujer temía no despistarse en dejar algo que pudiera causar una desgracia mayor en esos diez o quince minutos, no más, de su ausencia. Son problemas que traen la soledad de un matrimonio mayor. Los dos hijos trabajaban y la ayuda de una asistencia social estaba en decisión de una burocracia que tardaba en responder.

   El alzheimer tiene unas temporadas que no presenta novedades, que mantiene una estabilidad temporal. Pero posteriormente, ataca con otras características y otras actitudes en el enfermo. Puede incluso mostrarse violento, con lo cual, todo se complica gravemente. El abandono en el enfermo se agudiza e incluso se olvidan de masticar y tragar; por lo tanto , sus alimentos han de ser a base de papillas y yogures.

   Los hijos venían a visitarlo y dar auxilio a su madre los fines de semana. Pero para su padre eran otros seres desconocidos que acudían a su casa como otros visitantes fantasmales.

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"No es la duración de la vida, sino su profundidad" (R.W. Emerson)


   Mi abuelo siempre fue un hombre del campo. Fue respetuoso con la naturaleza y con las costumbres de su pueblo. Se puede decir que no tuvo enemistad alguna porque su vida fue muy estoica y todas sus palabras y actos fueron de una profunda razón y sinceridad. Siempre tenía en consideración la opinión de los demás, y le era muy importante y querida su familia.

   Además de otros dolores que sufría en su cuerpo como reúma y artrosis, tenía el Parkinson. Cuando alzaba el cubierto para llevarse el alimento a su boca, la mano le temblaba y los alimentos le caían otra vez al plato donde muchas veces le salpicaba con manchas aceitosas, su querida indumentaria campesina: una camisa gris y su chaleco negro donde siempre destacaba un reloj de cadena. También fue un fumador, eso hay que mencionarlo. Pero no un fumador compulsivo, sino, un paciente fumador de tabaco de liar. Cuando no tenía dinero para tabaco, su mente y cuerpo se adaptaban sin reparo a la situación.

    Pues bien; en sus primeros años de esa enfermedad y con esos nuevos y temblorosos tics que le aparecían en sus manos, se encontró con la imposibilidad de liar sus cigarrillos porque el tabaco se le caía. Y cómo si el destino no le fustrara su placer, se acostumbró a las cajetillas de tabaco con filtro.

   Tengo olvidado cómo fue su fallecimiento, pero sigue permanente vivo en el recuerdo.

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