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26 jul 2022

Relatos Cortos Próximos. 23 Parte

 


"Hay una vecina que le encanta planchar. Siempre tiene dispuesta fijamente en el mismo lugar, su tabla de planchado. Sea la temporada que sea, le gusta planchar esos tejidos en ropa interior. Eso es lo que en cierto modo delata claramente su ventana de cristales biselados. Cada día, al atardecer, como si se tratase de un ritual, toma su plancha y alisa esas prendas. Especialmente, cuando es verano, esa costumbre, la trabaja en braguitas y con los pechos desnudos. Ciertamente, no es una mujer que cuente con un cuerpo excelente para enamorarse a la primera, pero no deja de ser una mujer atractiva -porque todas las mujeres tienen su encanto; sea cual sea-. Y a pesar de esos vidrios biselados, su figura contorneándose planchando esas ropas, consigue despertar la imaginación de cualquiera. Sus movimientos de vaivén que hace con su plancha, a momentos parecen un baile erótico. Si se la contempla durante un buen instante, da la sensación de que entabla un acto de amor."

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"Tuve a un compañero de trabajo que vivía solo en casa. Era un tipo un poco peculiar, le gustaba las mujeres y a veces salía con algunas chicas. Con más de alguna lograba, alguna vez que otra, hacer el acto sexual. A veces esas experiencias las comentaba con los más confiados del trabajo. Y en las conversaciones, cuando encontraba la oportunidad, le encantaba contar algunas de sus intimidades muy seriamente.

   Una vez, en un aniversario suyo, y en una temporada que se encontró muy bajo de moral, sus compañeros le regalaron una muñeca hinchable. Algo que parece ser, le sorprendió mucho y con agrado. Cuando la llenó de aire, nos explico muy contento, que poseía unos ojos verdes muy grandes y unos labios perfectos. Además de una piel de látex muy lograda y fina, similar a la de una mujer. Parece ser, que la muñeca era rubia, y le puso el nombre de Lucía - en homenaje a su primera novia que nunca decía olvidar-.

   Esa nueva Lucía, cada noche le hacía compañía en su cama. Le daba conversación y la abrazaba como si fuera una chica real. Incluso varias veces por semana hacia el amor con ella; y muy satisfactoriamente, - eso decia-. Por las mañanas cuando se levantaba, le daba los buenos días y un beso de amor. Y los fines de semana, como disponía de más tiempo, la aseaba y le cuidaba su dorado cabello.

   Al cabo de mucho tiempo, y como si la broma de su regalo hubiera sido una fantasía, le pregunté por su muñeca. Él me confesó, también seriamente; que se encontraba enamorado y muy satisfecho con ella, y que  sorprendentemente, aún mantenía sus relaciones conyugales."

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22 jul 2022

Relatos Cortos Próximos. 22 Parte

"Hay personas de buena fe que quieren cambiar el mundo, pero no saben qué hacer para cambiarlo"

Ilustración de Germán Gonzalez

"Una amiga me hablaba muy preocupadamente sobre la vida que llevaba su hijo menor. Una preocupación continúa que lo mostraba repitiéndolo en sus conversaciones; y sumados a otros problemas, le provocaron un ataque cardíaco. Por suerte la vida le dió otra oportunidad para salir adelante, y enfrentarse a todos esos infortunios con otra actitud más calmada.

   Su hijo tiene treinta años. Y su currículo es mediocre. Es algo despistado pero buena persona. Apenas es rencoroso con los sucesos que no le fueron gratos. Ha trabajado siempre en trabajos precarios y mal pagados. Sufre mucho stres con su actual profesión de encuestador. Es un trabajo de mucho incordio. La gente es desagradecida porque esas preguntas siempre aparecen en momentos inoportunos, y a veces - aunque sea comprensible-, las respuestas son dichas con mala educación, e incluso con insultos. Cada día, ese menosprecio se acumula en sus sentimientos. Lleva tiempo acudiendo a un psiquiatra para que le ayude con la depresión que sufre. Considera que rellenar ese cuestionario es importante, - porque a veces conlleva a un estudio y a una estadística para una mejora social-, y la gente no lo valora. Cómo la mayoría de las personas sabemos; algunos empleos son infravalorados. En muchos trabajos sus salarios no son correspondidos con la profesión, y el poder adquisitivo no da para mucho, y se hace difícil independizarse. Además crea una frustración y hace imposible realizarse. La mayoría de las personas y de esa juventud, tienen un incierto futuro. Es un nuevo modelo globalizado de vida que se va imponiendo. La sociedad muestra una decadencia en muchos de sus aspectos, y da una sensación de derrumbe hacía - una sociedad enferma, que va creando a sus propios enfermos-. Parece que ciertos temas va ha ser muy difícil que tengan sus remedios. Hay unos modelos de vida que se hacen costumbristas y nos moldean, crean un conductivismo impulsado por una tecnología y por una inercia de estilos. A veces nos podemos preguntar; el porqué nosotros mismos hacemos cosas con las que no estamos de acuerdo, favoreciendo un sistema que se aleja de ser más humano y que nos complica la vida. Todavía, miles de padres protegen bajo su techo, a una generación de jóvenes que superan la treintena años de edad."

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   "Es un tema del que se puede discutir mucho, porque todavía persiste sus consecuencias en todos los ambitos. En el primer año del COVID, se dijo en un programa informativo de televisión que, - la calidad del aire mejoró porque se paralizó muchas industrias, el transporte y el millón de aviones que circulaban cada día por el mundo-. En general, esa era una parte positiva en el medio ambiente y del aire que todos respiramos. Pero sucedieron otras muy negativas. El dichoso virus hace creer cada vez, que fue una fabricación intencionada. Y el motivo no lo sabremos nunca; sólo se supondrá por ciertas confabulaciones a la que uno puede creer o no. El suceso pandémico que paralizó el mundo en nuestro siglo, fue una desgraciada lección de vida que se esperaba que tras la recuperación, todos hubiéramos aprendido algo y para mejor. Pero sin embargo; este suceso que todavía persiste en sus variaciones, no ha logrado cambiarnos. Todo lo contrario a lo que todos los optimistas esperábamos. Lo que se ha conseguido -tras sus trágicas consecuencias-, ha sido una transformación acelerada de una sociedad que no sabe a dónde va, porque cada vez hay más desorientación e incertidumbre. Y para esa ralentización coopera el servicio de las tecnologías a las que tenemos que depender y adaptarnos nos guste o no. Ha ido cambiando a la derriba los sistemas que funcionaban y el trato directo con la población. La sanidad pública, por ejemplo, a degenerado en los servicios. Agotó a sus sanitarios con la prevención del virus. Pero ellos no son los culpables. Han comprobado con este caos pandémico, que se ahorran muchos servicios y puestos de trabajo, y esto ha activado que muchos sistemas de la sociedad, se transformen, y su calidad precisamente no ha sido a mejor. Para ello, una de las invenciones ha sido el teletrabajo y el - hágaselo usted mismo-, unos relatos que son vendidos como progreso y evolución. El ciudadano en algunos aspectos, se encuentra desolado. En los organismos oficiales y en la banca, hay que solicitar día y hora para ser atendido, sin embargo; los pequeños negocios siguen al pie, en su funcionamiento habitual. Parece que con esta actitud se demuestra que hay clases y contradictorias formas de tratar a su población."

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21 jul 2022

Relatos Cortos Próximos. 21 Parte

 


   "Hay algunos recuerdos que siempre permanecen en la memoria y en el corazón. Unos más nostálgicos que otros, aunque estos no sean muy importantes, pero significantes porque nos retorna a nuestra infancia.

   Esos recuerdos quedan gravados en lo más profundo de la mente y están presentes como si fuera ayer mismo. Memorias que me delatan que ya me voy haciendo, lo que se dice, mayor. Y son memorias que traen añoranza de aquel niño que fui. Y que uno quisiera recuperar aunque fuera la de unos instantes; como la de aquella época de verano, en el pueblo de mis abuelos maternos; cuando bebía esa agua limpia del río sin peligro de ponerme enfermo. También la de aquella olor tan particular y húmeda de esos estanques junto a  los juncos y las ranas; y la de la tierra mojada después de una tormenta. Una sensación que todavía permanece en mi olfato. Subirme a los algarroferos y comerme algunas algarrobas. Contemplar el zig zag de esas culebras a las que tanto temía. Y me acuerdo de esas mujeres valientes, -que con pocas viandas hacían un buen cocido-; que lavaban la ropa con el jabón casero en el lavadero público, y que tendían a secar sobre altas hierbas y matojos, mientras cantaban o cuchicheabans sus cosas. También era muy habitual, que en cada casa tuviera un viejo corral, -donde especialmente recuerdo con simpatía, a un noble y  pequeño asno que reposaba tranquilamente-. Además de: gallos y gallinas, conejos y conejos de indias, perdices, y alguno que otro animal doméstico; y la de - hablar con un pequeño gato negro que nunca parecía crecer-. También recuerdo que libremente andaban a paso lento, diversas especies de tortugas que se acercaban hacía el riachuelo donde, -una de ellas, quise adoptarla llevandómela a casa, pero que al día siguiente, desapareció tomando su rumbo-. Patos y pollitos que andaban libres por pequeños descampados. Cabras y ovejas pastando por el lugar, y otro tipo de cabras montesas que saltaban libremente por peñascos y desfiladeros. Mariposas de colores y langostas, cuervos, liebres, golondrinas, águilas, jabalíes y lagartos verdes. Hombres con su arado; mujeres cosechando. El atardecer y sus calles con las abuelas hilando costuras y ganchillos. Caminos acompañado con el susurro de los álamos y cipreses que conducían al cementerio. También los había de otros árboles frutales como las higueras; álamos y la música de las chicharras invisibles camufladas en los pinos. Girasoles como pequeños soles. Dormir en un colchón de plumas en una vieja cama que pasaba de una generación a otra. Abrir la pequeña ventana al levantarme con el primer canto del gallo, y contemplar el trigo verde danzando con la brisa de la mañana. Las arrugas de la cara y de las manos de los ancianos, que alcanzaban la vejez con sesenta años. El principio del Parkinson de mi abuelo, y la seriedad de mi abuela. El agua fresca que mantenían cántaros y botijos de arcilla. El inmenso silencio que a veces se rompía por el replicar de la campana de la iglesia dando puntualmente sus horas. Balsas, fuentes y abrevaderos para sus viejas mulas con alforjas de esparto y mimbre. Campos de cereales, alfalfa y de amapolas. Pueblos sin carreteras y carreteras sin pueblos, que contenía a una población bautizada con nombres del día que marcaba el calendario. Personas que se iban a sus labores del campo dejando sus casas abiertas. Gentes que no poseían dinero, pero si algunas dificultades como la de apenas; saber leer y escribir pero que escuchaban ese noticiario de un régimen que emitía la emisora de -RNE-, con sus dramáticas radionovelas, de amores frustrados, y las recomendaciones sentimentales de Corín Tellado. Noches estrelladas y calurosas de verano con el cine cómico de Chaplin mientras yo saboreaba un helado. En todo ese lugar, se respiraba en su aire y ambiente un respeto, existiendo un cuidado por ese mundo rural y un interés por sus vecinos. Antaño así eran su gente: pobre y muy sencilla. 

   Y así era la naturaleza de esos nobles y pequeños pueblos olvidados; que aún teniendo nombre, no salían reflejados en los mapas de entonces."

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13 jul 2022

Relatos Cortos Próximos. 20 Parte


  • Ilustración de Fernando Vicente
"La mujer no paraba de hablar
intercediendo a mis palabras. Me di cuenta que tenía muchas ganas de explicarse, y mientras me conversaba, decidí no interrumpirla y permanecer en silencio . Nuestras miradas se entrecruzaban como muestra de que se estaba al tanto de la supuesta conversación.  Y digo supuestamente, porque al final parecía una declaración personal. Era una señora soltera de avanzada edad que, a pesar de todo, se mantenía ágil moviendo libros de una estantería. Me dijo que desde muy pequeña se interesó por la lectura leyendo todo lo que caía en sus manos, y que desde entonces hasta la actualidad, no ha perdido esa buena adicción. A sus veinte años tuvo pretendientes muy galantes, incluso mayores que ella. Desde entonces se quedó indefinidamente sin esa media naranja, pues ninguno de ellos fue lo suficiente para ella, porque  además; en todos ellos encontró una falta de nivel cultural, y un desinterés por la literatura; algo muy imprescindible para ella. Se consideraba que siempre, hasta ese mismo momento, sentirse una mujer liberal a la que nunca se encontró a gusto en la cocina; y que a pesar de la dictadura que vivió, siempre se comportó como si tuviera los mismos derechos que poseen los hombres. La revindicacion femenina de entonces, había que hacerla de otra manera, disimuladamente incluso. Y que no hay comparación con el feminismo actual, en la que ahora se sobrevalora mucho y se manifiesta por todo."
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"Había un chico que su cuerpo se parecía a la página de una revista o de un periódico. Era un exibicionista que en verano exponía su figura con mucho orgullo. Todo él era un tatuaje en movimiento. Infinidad de dibujos, de palabras sin sentido, de jerolíficos y fechas significativas; cubrían su cuello, en pecho y espalda, en sus piernas, y en sus brazos musculosos. Pocas partes de su físico quedaba libre para otro posible gráfico. Un trabajo meticuloso, en la que su tatuador, le debió de llevar años de laboriosidad. En su piel tenia esos gravados que parecían labrados en tiempos inmemoriales, donde se supone que había invertido un dineral. A momentos, cuando se notaba que era motivo de curiosidad, y como si estuviera en un pase de modelos; en pantalones cortos caminaba exhibiendo todo ese abecedario andante, donde las palabras y los gráficos parecían estar dibujados en el aire."
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10 jul 2022

Relatos Cortos Próximos. 19 Parte

 

Ilustración de Paul Neberra


"Esta comprobado que la gente tiene una necesidad enorme de ser escuchada. Y obviamente cuando se habla, se quiere ser escuchado. Y se suele hablar: del trabajo, de la soledad, de los sueños, de los dolores que padecemos, de nuestras relaciones, de la carestía de la vida y de otras causas sociales, etc... Escuchar es un acto tan simple, que solo se requiere un poco de paciencia. Cuando somos oyentes nos damos cuenta de que muchos estamos compartiendo los mismos problemas. Aunque algunas veces oímos comentarios muy simples y vulgares, insistiendo en las mismas cosas que causa el cansancio. Otras veces, es necesario mantener un cierto silencio como reposo a la conversación. Además existe tanta palabrería en la actualidad en los medios de comunicación, que parece que sufrimos una especie de saturación o agotamiento que causa la falta de interés. Hay una acumulación de información y datos, que se convierte en imposible poner la suficiente atención a nuestros semejantes. Parece que es muy difícil si no se hace necesario, o por interés, mantener una conversación; pero sobre todo, la de saber escuchar. Se tiene la necesidad de que alguien realmente nos escuche, porque ese acto da cuerpo a la existencia del orador. Da importancia a nuestros actos y a una consideración de nuestros pensamientos. Nos nos damos cuenta, pero a veces funcionamos como unos psicólogos a través de nuestras conversaciones. En otras, somos unos verdaderos analistas de la sociedad. Un acostumbrado oyente; aquel que escucha con paciencia e interés, descubre muchas cosas del interlocutor. A veces se cuentan sucesos que a todos nos ocurren, pero experimentados y comentados por la otra persona, se convierten en hechos únicos. 

   Hay que intentar además, de ir más allá de las palabrerias, restarle importancia a la chafarderia, de demostrar una conversación que aunque sea superflua, convertirla en atractiva y que sea interesante. Si nos fijamos, tener un pequeño conocimiento de lo que se habla y de lo que se escucha, es una virtud. Esta bien dar nuestra opinión, pero es bueno volver a señalar, que escuchar es un arte. También ha de existir la reciprocidad, porque en la actualidad, nos vamos interrumpiendo y quitándonos la palabra de la boca sin dejar de terminar de expresarse. Y de esto último, no dan ejemplo los tertulianos televisivos, donde es una muestra de falta de educación y respeto. Si ponemos atención al escuchar, comprobamos que en el entorno de nuestro hábitat hay otros sonidos que han pasado desapercibidos de nuestra atención y de nuestro oído, como puede ser las olas del mar, o el canto de unos pájaros. También es una manera saludable, una especie de ejercicio terapéutico, para desacelerar los pensamientos de la mente y medir mejor las palabras que vamos a decir."

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"Bajo un calor abrasador, y sobretodo al empezar la tarde, las personas mayores sacan sus asientos plegables, y salen al portal de su casa al encuentro de un poco de aire fresco. Todavía viven en unas casas de planta baja, de pocos metros cuadrados y con un espacio al fondo, que los muy apañados pueden utilizar para hacerse un pequeño huerto. La mayoría de ellos y por su edad, ya dejaron de practicar esa aventura, porque sus espaldas ya no responden a ese esfuerzo de agacharse. Pero ahora sus hijos les habían dejado la labor de estar al cuidado de sus nietos, sobretodo los fines de semana. Los niños inquietos, ante esa calma contemplativa desde una silla, les aburre. El tiempo para los más pequeños se eterniza, y ya no se sabe cómo distraerlos. Se hace muy difícil contentarlos. Alguno que otro es atrevido y saca un balón, a la primera distracción del abuelo, con lo que crispa al anciano por el cuidado que se debe de tener, porque los vehículos pasan muy próximos y acelerados. La pelota entonces es requisada por mejor seguridad, y el niño patalea y grita llorando sin entender nada. El mundo para un ser pequeño se contempla de otra manera, y los mayores para ellos, carecemos de entendimiento."

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6 jul 2022

Relatos Cortos Próximos. 18 Parte

 "...la compasión va contra el pudor. Y no querer ayudar puede ser más noble que aquella virtud que se apresura solicita." (Nietzsche)

Ilustración de Eddy Stevens

"Hay personas que son unos caraduras. Unos jetas en otras palabras. Unos vividores que subsisten a costa de los demás, aprovechándose de las circunstancias de aquellos y de sus medios. Son como unos ladrones de carteras, pero lo que sustraen en realidad, es la buena voluntad de la gente. Lo consiguen con inteligencia, a base de ser unos meticulosos manipuladores y calculadores. Llegan a dominar por su mal carácter el ambiente que les rodea. Individuos impacientes a los que hay que dedicarles paciencia en todo momento. Algunas son unas personas tóxicas, de complicadas maneras, déspotas, incluso amargados, negativos e inconformistas, que debido a esa insatisfacción, dificultan la vida de los de su alrededor. Consiguen hacerse los pobres, enfermos o víctimas, logrando así la beneficencia que ellos necesitan. Seres que se sienten especialmente heridos o imposibilitados, consiguiendo así, con su desgracia su - modus vivendus-. Estudian muy bien las aptitudes de sus psicólogos, cuidadores, familias y amigos; sus costumbres, las preferencias y debilidades, para sacarles el máximo provecho y manipularlos mejor. Donde ellos parecen unos desamparados que pueden dar lastima para alcanzar la misericordia o caridad, acaban convirtiendo al que le ayuda, en una verdadero dependiente y víctima, sin ser este consciente de ello. Además, algunos saben y consiguen muy bien, las ayudas sociales que el Estado o de las ONGs les facilita, logrando así, entre unas y otras, sin muchas dificultades sobrevivir en toda su existencia. Muchos de ellos no son conscientes de su postura, y su comportamiento lo consideran una actitud normal. Además exigen que se les ayude, sin ni siquiera aportar lo mínimo a la misma sociedad que les ayuda o de la casa que les ampara. La maldad es muy habitual en los seres insolentes. Sólo les preocupa satisfacer su egoísmo, sin tener mucha consideración de que hay otras personas que necesitan ese  verdadero apoyo y no consiguen esa solidaridad.

   Suena muy despiadado decir todo esto. En cierto modo lo es. Pero sólo aquellos que sufren de cierta manera, la compañía de una persona tiránica y manipuladora con una mente enferma, sea cual tipo que sea, lo sabrá comprender, y estará de acuerdo con estas palabras."

"Cuando el entendimiento se tuerce, la voluntad no es recta ni firme: tiende a lo arbitrario: sus tiranías corresponden a debilidades y si no se tiene reglas, desfallecerá en el camino del bien"(Concepción Arenal)

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"Las fotografías volaban por los aires colándose por los rincones y los balcones de la calle. Alguien dejó en un cajón de cartón, esos pequeños retablos para que se los llevara el basurero. Una oleada de aire fresco agradecido en época de verano, quiso esparcir esas imágenes como si todavía tuviesen vida o quisiesen vivir. Momentos de una primera comunión, días de playa y campo con amigos y familia. Bodas y bautizos, celebraciones y comilonas. Todas esas imágenes volaban en todas direcciones como pidiendo otra oportunidad y el derecho a no ser olvidadas. Imágenes del siglo pasado, de color sepia o gris. Fotos amarillentas roidas por el tiempo. Algunas con fragmentos de frases y fechas en su dorso con tinta ahora ilegible. Sólo en una, donde posaba una sonriente chica, y escrita en carboncillo pude leer en su reverso: <No me olvides. Te quiero>. Una familia con traje de domingo con un bebé en brazos. Otra con un niño montado en un caballo de cartón. Otras eróticas en ropa interior de moda de aquellos años. Besos que expresan amor con cigarros encendidos. Un viaje en Paris con la torre Eiffel al fondo. Peinados y bigotes, vestidos y trajes estrenados. Bailes y momentos nostálgicos que el transcurso del tiempo quiere olvidar. Todo esos instantes despedía la vieja caja de cartón danzando con el viento."

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1 jul 2022

Relatos Cortos Próximos. 17 Parte

 

Dibujo de Jana Euler


"A veces una persona puede vivir toda su vida erróneamente. Quiero decir, viviendo de los errores y sufriendo de ellos. Muchas veces se tiene la sensación de que se está en una hora o en una situación que se cree que no nos corresponde. Se puede haber nacido en el lugar o en una época equivocada. Puede ser que se hubiera tenido mala infancia, con una pésima educación o maltrato, con lo que trae las consecuencias de llegar traumatizado más allá de la juventud. También es posible que uno se enamore de la persona inadecuada, y darte cuenta de ello cuando ya llevas años casado. Puede que tengas un buen oficio y estés trabajando en otro empleo que no te de satisfacción. Algunos de estos errores quizás tenga solución y se pueda sanear. Una de ellas, es el divorcio, por ejemplo. Pero hay otras que se llevan arrastrando hasta el último momento. No se sabe ciertamente si seríamos otra persona mejor si no se hubiera cometido algunos de ellos. Claro que, aún hay errores mayores, como los delitos que conllevan ir a la cárcel, y otros errores menores que pueden ser simples, donde algunos de ellos ya no se tienen en la memoria y otros que son imposibles de olvidar. Algunos son cometidos por influencia o dependencia de otros. Y también decimos eso de que - con los errores se aprende-, y de que, - el error es humano-. El error es casi un oficio que todos aprendemos desde pequeños, y que no requiere una titularidad, y sabemos que es un error mayormente cuando se ve el daño que ha causado. El error causa la consecuencia del arrepentimiento e incluso el de la vergüenza; que es aquello de lo que a veces nos lamentamos y solemos maldecir. Algunos necesitaríamos la oportunidad de tener dos vidas, para remediar algunos de ellos, y para tener la oportunidad de crear algo nuevo y ser diferentes. Si eso fuera así, y si de eso se guardará en una memoria; seguro que haríamos cosas de las que nos hemos arrepentido de no haberlo hecho, y de otras que no volveríamos a cometer."

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"Hay países que hacen enormes campañas de política y de una ética en contra de aprobar una - ley sobre el derecho al aborto-. Estos mismos países que están en contra de ello, se contradicen enormemente. Pues si buscamos referencias, podemos comprobar, que muchos de ellos financian conflictos bélicos de otros países, y otros son  fabricantes de armamentos. Por un lado consagran el derecho a la vida, y por el otro, son conscientes de que existen víctimas en ellas. Por otra parte, que cuide cada uno en mantener su conciencia tranquila y mientras no perjudique la vida de los demás. Las personas deberían ser libres y tener el derecho a elegir su vida. El derecho al aborto debe de existir, ya que en muchos casos son embarazos por abusos sexuales o violaciones difíciles de justificar. La opinión vale exactamente para aquellos que dan su -consentimiento personal; excluyendo otros motivos-, y deciden que se les practique - la eutanasia -; cada uno tiene derecho a morir dignamente y cuando lo crean necesario. Evitar unas penurias y el dolor de las personas, es un factor que hay que tener en cuenta. Se debería respetar esas decisiones individuales que tanto enarbola la palabra libertad.

   Algunos gobiernos consienten una población precaria, no invierten en la eliminación de la hambruna, sobre todo la del llamado Tercer Mundo. Se llena los medios de comunicación con la palabra -dignidad- del que nunca ese gran significado termina de llegar y de reconocerse. La hipocresía es tan enorme, que su uso es tan frecuente que ya se tiene como una normalidad formando parte de los hábitos de nuestra vida, y no nos damos cuenta que la estamos practicando."

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