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7 mar 2022

Guerra y Paz, escrito de H. Hesse.

 "Sin duda tienen razón quienes dicen que la guerra es el estado original y natural. El hombre, como animal, vive mediante la lucha, vive a costa de otros, teme y odia a otros. La vida es, pues, guerra" (H. Hesse).


*"Más difícil resulta definir lo que significa la -paz-. La paz no es un estado original paradisíaco, ni una forma conseguida por un acuerdo de convivencia organizada. Paz es algo que en realidad no conocemos; algo que sólo ansiamos y vislumbramos. La paz es un ideal. Es algo indescriptiblemente complicado, lábil y siempre amenazado. Basta un soplo para destruirla. Incluso es más raro y difícil que cualquier otro logro ético o intelectual que dos personas, dependientes una de otra convivan en verdadera paz. ☮️

   Sin embargo, la paz es muy antigua, como pensamiento y deseo, como objetivo e ideal. Hace milenios que existe el poderoso mandamiento de - ¡no matarás!-, que desde hace milenios, también, es básico. Que el ser humano sea capaz de tales palabras, de tan enormes exigencias, le caracteriza más que cualquier otra cosa; le separa del animal; le separa también, aparentemente, de la naturaleza.

   El hombre -eso sentimos ante tan imponentes palabras- no es un animal; no es nada concreto, formado y terminado, nada único ni unívoco, sino algo en formación, un intento, una previsión y un futuro, proyección y anhelo de la naturaleza, que busca nuevas formas y posibilidades. ¡No matarás!  constituyó en la época en que por primera vez sonó una exigencia de prodigioso alcance. Era como si el orden hubiera rezado: ¡No respirarás!. Parecía irrealizable, absurdo, desastroso. No obstante, las formidables palabras conservaron su fuerza durante muchos siglos y valen aún hoy: crearon leyes, conceptos y tratados de ética, han dado frutos y sacudido y roturado la vida humana como pocas otras palabras.

   El -¡No matarás!- no es el inflexible mandamiento  de un altruismo doctrinario. El altruismo es algo que no se da en la naturaleza. Y -¡No matarás!- no significa que no se puede hacer daño al prójimo. Quiere decir: no debes private a ti mismo. Porque el prójimo no es un extraño, no es algo lejano, sin relación y viviendo para sí solo. Todo lo del mundo, todos de esos miles de - otros - sólo existen para mí en la medida que yo los veo, los siento, me relaciono con ellos. Y mi vida sólo se compone, en realidad, de las relaciones entre el mundo y yo, entre yo y los - otros -.

 El camino recorrido por la humanidad hasta ahora consistió en conocer y vislumbrar esto, en palpar está complicada verdad. Hubo progresos y retrocesos. Hubo momentos de luz, con los que luego no supimos construirnos más que oscuras leyes y cuevas de la conciencia. Hubo cosas extrañas como el gnósticismo y la alquimia, de las que hoy en día algunos creen saber con certeza lo insensatas que fueron, cuando quizá constituyeron, en su día, altas cumbres en el camino de la humanidad hacia la comprensión. Y de la alquimia, que fue un camino hacia la más pura mística y el total cumplimiento del ¡No matarás!, hicimos - sonrientes y con un gesto de superioridad- una ciencia técnica que produce explosivos y venenos. ¿Donde está aquí el progreso? ¿Donde el retroceso? No hay ni una cosa ni otra. 

   También la gran guerra de estos años nuestra ambos rostros. La enormidad de muertes y las crueles técnicas de asesinato se parecen sospechosamente al retroceso, diríase incluso que son una burla de cada intento del progreso y del espíritu. Algunas nuevas necesidades, comprensiones y afanes que ha hecho madurar la guerra se nos antojan, en cambio, casi un adelanto. Cierto periodista creyó poder despachar todas estas cosas del espíritu con la expresión de -moda de la, internalización-, pero ¿no andaba muy equivocado ese hombre? ¿No despreciaba con sus duras palabras precisamente lo más vivo, lo más delicado, lo más esencial y profundo de nuestra época?.

   Totalmente errónea era, de cualquier forma, la opinión que con tanta frecuencia se oía durante la guerra: que, dadas sus dimensiones y su horrenda y gigantesca mecánica, está guerra serviría para que las futuras generaciones temieran la reproducción de semejantes conflictos. El temor no es un medio educativo. A quien disfrute matando, la guerra no le quitará las ganas. Tampoco servirá de nada la evidencia de los daños materiales que una guerra causa. Las acciones de los hombres no se deben ni en una centésima parte a consideraciones razonadas. Uno puede estar plenamente convencido de lo absurdo de cualquier acto, y sin embargo, llevarlo a cabo con todo entusiasmo. Toda persona vehemente actúa así.

   Por eso mismo, yo no soy pacifista, como muchos de mis amigos y enemigos opinan. Yo creo tan poco en la consecución de una paz mundial por la vía racional, mediante predicación, organización y propaganda, como en el descubrimiento de la piedra de la sabiduría mediante congresos de química.

   ¿Cómo podrá llegar al mundo algún día, no obstante, la verdadera paz? No por medio de mandamientos, ni tampoco a través de experiencias materiales. Esa paz, como todo progreso humano, tendrá que venir del conocimiento. Más el conocimiento, si no entendemos bajo esta palabra nada académico, sino algo vivo, tiene sólo un objeto. Es reconocido mil veces por miles, y expresado de mil maneras distintas, pero constituye siempre una sola verdad. Es el conocimiento de lo que vive en nosotros, en cada uno de nosotros, en ti y en mi, de la secreta magia, de la secreta divinidad que cada uno de nosotros lleva dentro de sí. Es el conocimiento de la posibilidad de compensar en todo momento, partiendo de este punto más íntimo, todos los pares opuestos, la transformación de lo blanco en negro, de lo malo en bueno, de la noche en día. El hindú dice atman; el chino tao y el cristiano gracia. Donde existe aquel supremo conocimiento (como en Jesús, en Buda, en Platón, en Lao Tse), se traspasa un umbral tras el que comienzan los milagros. Allí no hay guerra ni enemistad. Eso nos lo dicen en Nuevo Testamento y los discursos de Gitana, pero quién quiera puede reírse de ello y llamarlo -moda de internalización-. Quien de veras lo experimente, verá en el enemigo a su hermano, en la muerte un nacimiento, en la ignominia un honor, en la desgracia un destino. Todo, en la Tierra, se nos muestra doble: una vez como de este mundo, y otra, de otro mundo. Ahora bien, este mundo significa lo que queda fuera de nosotros. Y todo lo que queda fuera de nosotros puede convertirse en peligro, en enemigo, en temor y muerte. Con la experiencia de que todo esto exterior no sólo es objeto de nuestra percepción, sino a la vez creación de nuestra alma, con la transformación de lo exterior en interior, del mundo en el yo, empieza en amanecer.

   Yo digo trivialidades. Pero del mismo modo que todo soldado muerto a tiros representa la eterna repetición de un error, también la verdad será repetida siempre de mil maneras". (Escrito del 6 de octubre de 1918, bajo el título de Pensamientos).

 Herman Hesse nació el 2 de julio de 1877 en Calw, Württenberg, Alemania. Hijo de misionero de origen báltico Johannes Hesse, y de Marie Gundert. En 1911 viajó a la India, y durante la I Guerra Mundial se trasladó a la Suiza Meridional. En 1942 recibió el Premio Nobel de Literatura. Muere en Montagnola ,Ticino, Suiza, el 9 de agosto de 1962. 

  Sus obras más admiradas entre su extensa literatura y pensamientos son: Peter Camenzind publicado en 1903, Bajo la Rueda en 1906, Gertrud en 1910, En el Camino (poemas) de 1911. En el período 1914- 1919, durante la guerra se dedica a la ayuda a los prisioneros, y aparecen algunas publicaciones relacionadas con ellos. Demian en 1919, El Lobo Estepario y Viaje a Núremberg en 1927, Narciso y Goldmundo en 1930, Siddhartha en 1931, Viaje a Oriente en 1932, en el período de 1932-1942 trabaja en su novela El Juego de Abalorios donde en 1943 aparece en Zúrich al ser prohibida por los nazis en Alemania. Todavía en la actualidad sigue siendo un referente y admirado escritor. 

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Este es un pretencioso Manual de Autosuficiencia Ética, que puede estar compuesto en diferentes partes, formado a base de fragmentos breves recogidos con la intención de fomentar su lectura, de facilitar el pensamiento y el desarrollo personal. Recordando, exponiendo y respetando, los interesantes ideales de diferentes personalidades de la historia, donde se abarcan conceptos diversos como los: sociales, filosóficos, políticos, literarios, artísticos, ficción y etc..., todavía muy válidos para la actualidad. Porque, en sí, leer ya es un acto ético.

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4 mar 2022

El Reino, relato de Herman Hesse

 "Los hechos no dejan de existir aunque se los ignore" (Aldoux Huxley).

"Sin duda tienen razón quienes dicen que la guerra es el estado original y natural. El hombre, como animal, vive mediante lucha, vive a costa de otros, teme y odia a otros. La vida es, pues, guerra" (H. Hesse).



*"Érase un país grande y hermoso, aunque no precisamente rico, en el que vivía un pueblo honrado, modesto pero sano, y que estaba contento con su suerte. No abundaban allí las riquezas y la buena vida, la elegancia y el esplendor, y algunos vecinos más ricos observaban no sin cierta burla o irónica compasión a los sencillos habitantes del extenso país.

   Pero había cosas, de esas que no pueden adquirirse con dinero y que, no obstante, son muy apreciados por el hombre, que florecían generosas en aquellas tierras por lo demás faltas de gloria. Prosperaron tanto que con el tiempo aquel país pobre se hizo famoso y admirado, pese a su poco poder. Brillaban allí la música, la poesía y la sabiduría, y del mismo modo que nadie exige de un gran sabio, predicador o poeta que sea rico, elegante y de gran categoría social, honrándole, sin embargo, por su valía, trataron los vecinos poderosos a ese singular pueblo.

   Se encogían de hombros ante su pobreza y su incapacidad y torpeza para las cosas del mundo, pero hablaban con interés y sin envidia de sus pensadores, poetas y músicos.

   Y poco a poco sucedió que si bien  el país de las ideas seguía pobre y con frecuencia sufría la opresión de sus vecinos, que por éstos y por todo el mundo se fue extendiendo una continua, queda y fértil corriente de calor y riqueza de pensamientos.

   Algo había, no obstante, una circunstancia ya antigua y sorprendente, por la que el pueblo no sólo era objeto de las burlas de los extranjeros, sino que también sufría y se atormentaba él mismo: las diversas razas del hermoso país no se habían llevado nunca bien entre sí. Incesantes eran las disputas y los celos. Y aunque de vez en cuando surgía la idea, proclamada por los más preclaros hombres del pueblo, de que convenía unirse y colaborar de manera amistosa, el solo pensamiento de que, en tal caso, una de las muchas razas, o su jefe, se alzaría por encima de los demás y tendría el gobierno en su mano, repugnaba tanto a la mayoría, que tal unión no habían llegado a realizarse nunca.

   Por fin, la victoria sobre un soberano y conquistador extranjero, que había castigado seriamente al país, pareció querer producir la tal necesaria unión. Pero las diferencias volvieron a surgir más que de prisa. Los numerosos pequeños príncipes oponían resistencia y los vasallos de estos habían recibido tantos favores en forma de cargos, títulos y condecoraciones de colores, que entre ellos reinaba generalmente el contento y nadie tenía ganas de innovaciones.

   Entretanto en el mundo entero tenía efecto aquella revolución, aquella extraña transformación de hombres y cosas había brotado cual fantasma o enfermedad del humo de las primeras máquinas de vapor y estaba cambiando la vida en todas partes. El mundo se llenaba de trabajo y actividad, era gobernado por máquinas y se veía impulsado a trabajar cada vez más. Nacieron  grandes fortunas, y el continente que había inventado las máquinas dominó aún más que antes al resto del globo, distribuyó los restantes continentes entre sus miembros más poderosos y, quien no tenía poder, no obtuvo nada.

   También por el país del que hablábamos pasó la ola, pero su parte no pasó de ser modesta, como correspondía a su papel. Los bienes del mundo parecían repartidos, una vez más, y aquel país pobre apenas había recibido nada.

   Entonces, y de forma inesperada, todo tomó otro rumbo. Las viejas voces que reclamarán la unidad de las razas no habían enmudecido nunca. Surgió un brillante y poderoso estadista, y una feliz y magnífica victoria sobre un gran pueblo vecino fortaleció y unió por fin el país, cuyos componentes fraternizaron fundando un soberbio imperio. El pobre país de los soñadores sabios y músicos había despertado, era rico y estaba unido e inició su carrera de gran potencia junto a los hermanos mayores. Fuera, en el ancho mundo, ya no quedaba mucho que robar y conquistar; en los continentes lejanos, la joven potencia se encontró con que los lotes ya estaban repartidos. Pero el espíritu de la máquina, que hasta entonces sólo se había ido imponiendo lentamente, floreció de manera asombrosa. País y pueblo se transformaron con rapidez. La nación antes poco importante se hizo rica, poderosa y temida. Acumuló riquezas y se rodeó de una triple línea de soldados, cañones y fortificaciones. Los vecinos, inquietos ante la actitud de la joven potencia, comenzaron a sentir desconfianza y temor, por lo que igualmente se pusieron a construir empalizadas y cañones y barcos de guerra.

   Más esto no fue lo peor. Había dinero con que pagar esas enormes defensas, y aunque nadie pensaba en una guerra, los preparativos seguían adelante, por si acaso, ya que los ricos les gusta ver protegido su dinero con muros de hierro.

   Lo realmente malo fue lo que ocurría en el interior del joven reino. Aquel pueblo, que durante tanto tiempo había sido objeto de burlas por un lado, y de admiración, por otro, que tanto espíritu y tan poco dinero poseyera, se daba cuenta ahora de lo bonito que era tener dinero y poder. Edificaba y ahorraba, comerciaba y hacia préstamos de dinero. Todos tenían prisa por ser bien ricos, y quién era dueño de un molino o una herrería, no veía el momento de poseer una fábrica, y quién antes daba trabajo a tres operarios, ahora necesitaba tener diez o veinte, y hubo quien tuvo centenares y miles de empleados. Y cuando más rápidamente trabajaban las manos y las máquinas, más rápidamente también se amontonaba el dinero...en casas de quién tenía habilidad para ganarlo. Los numerosísimos obreros, en cambio, no eran ya operarios y colaboradores de un maestro, sino que habían caído en la servidumbre y la esclavitud.

      Lo mismo ocurría en otros países. También allí el taller se convertía en fábrica, el maestro en señor, y el obrero en esclavo. No había país en el mundo que pudiera escapar a ese destino. Pero el joven reino tuvo la fortuna de que el nuevo espíritu e impulso del mundo coincidiese con su fundación. No arrastraba un antiguo pasado, ni riqueza de otras épocas, y pudo entrar corriendo en ese nuevo tiempo, como un niño impaciente. Tenía las manos llenas de trabajo y de oro.

   Amonestadores y exhortadores advertían al pueblo que iba por mal camino. Recordaban éstos las épocas pasadas, la quieta e íntima gloria del país, la noble misión espiritual que un día fuera su orgullo, la inagotable corriente de pensamiento, música y poesía con que regalaba al mundo. Pero la gente se reía de todo esto, ebria de felicidad con su joven riqueza. El mundo era redondo y daba vueltas, y si los abuelos habían compuesto poesías y escrito frases filosóficas, pues muy bien, pero los nietos querían demostrar que también sabían y podían hacer otras cosas . Por consiguiente, en sus mil fábricas martilleaban alegramente en la construcción de nuevas máquinas, nuevos trenes, nuevos productos, y, por si acaso, siempre nuevos fusiles y cañones. Los ricos se apartaron de la plebe, y los pobres obreros se vieron solos y dejaron de pensar en su pueblo, del que formaban parte, para volver a preocuparse de los propios problemas y buscar la forma de seguir adelante. Y los ricos y poderosos que se habían provisto de tantos cañones y fusiles para poder defenderse de los enemigos del exterior, se alegraban de haber sido tan precavidos, porque ahora había también enemigos dentro del país, quizás más peligrosos que los otros.

   Todo esto halló su fin en la gran guerra que durante años asoló de manera tan tremenda al mundo y entre cuyas ruinas todavía nos encontramos, aturdidos por su estruendo, amargados por su absurdidad y enfermos de tanta sangre como corre aún en nuestros sueños.

   Y la guerra terminó de forma que aquel joven y floreciente reino, cuyos hijos habían entrado en batalla con tanto entusiasmo e incluso con alegría desbordante, se derrumbó. Fue vencido, terriblemente vencido. Y antes de que se hablará de paz, los vencedores exigieron del pueblo derrotado un duro tributo. Sucedió entonces que durante días y días, mientras el ejercito aniquilado corría a refugiarse en su patria, se cruzó en su camino con los símbolos de la perdida grandeza, que, en larga fila, salían del país para ser entregados al enemigo vencedor. Maquinas y dinero fluían del reino vencido hacia las tierras de los triunfadores.

   Son embargo, el pueblo capitulado había sabido reflexionar en el momento de mayor peligro. Arrojando del país a sus jefes príncipes, se había declarado a sí mismo mayor de edad. Nombrado un consejo popular, la nación manifestó estar dispuesta a aceptar la desgracia con toda su fuerza y su espíritu.

    Este pueblo que ha adquirido la mayoría de edad superando tan difícil prueba, todavía no sabe adónde conduce su camino, ni quién será su caudillo y salvador. Pero el cielo si que lo sabe, y también sabe por qué envío a este pueblo y al mundo entero el castigo de la guerra. 

   Y en medio de la oscuridad de estos días reluce un camino, el camino que ha de seguir el pueblo derrotado.

   No puede volver a ser niño. Eso no lo puede nadie. El Reino no puede entregar sus cañones, sus máquinas y su dinero y dedicarse de nuevo en sus idílicas y pequeñas ciudades a componer poesías y tocar sonatas. Pero si puede, si la vida le ha hecho pasar por errores y profundos sufrimientos. Podrá recordar cómo fue el camino anterior, su origen y su infancia, su adolescencia y el brillo que alcanzó, así como su derrumbamiento, y mediante este recuerdo hallará las fuerzas que de por sí le corresponden, para no volver a perderlas. Ha de penetrar - en si mismo-, como dicen los devotos. Y dentro de sí, en lo más hondo, descubrirá íntegramente su propia esencia, y está esencia no querrá huir de su destino, sino que lo aceptará, empezando de nuevo a base de lo más noble e íntimo que habrá hallado en su interior.

   De ser así, y si el pueblo pisoteado sigue con dignidad y buena voluntad la senda del destino, se renovará en él algo de lo que antes existió. De él volverá a fluir una queda y continua corriente que penetrará en el mundo, y los que hoy todavía son sus enemigos, escucharán de nuevo con emoción, en el futuro, los murmullos de este maravilloso río"

(del 8 de diciembre de 1918). Relato incluido en su libro Escritos Políticos 1914-1932

Herman Hesse nació el 2 de julio de 1877 en Calw, Württenberg, Alemania. Hijo de misionero de origen báltico Johannes Hesse, y de Marie Gundert. En 1911 viajó a la India, y durante la I Guerra Mundial se trasladó a la Suiza Meridional. En 1942 recibió el Premio Nobel de Literatura. Muere en Montagnola ,Ticino, Suiza, el 9 de agosto de 1962. 

   Sus obras más admiradas entre su extensa literatura y pensamientos son: Peter Camenzind publicado en  1903, Bajo la Rueda en 1906, Gertrud en  1910, En el Camino (poemas) de 1911. En el período 1914- 1919, durante la guerra se dedica a la ayuda a los prisioneros, y aparecen algunas publicaciones relacionadas con ellos. Demian en 1919, El Lobo Estepario y Viaje a Núremberg en 1927, Narciso y Goldmundo en 1930, Siddhartha en 1931, Viaje a Oriente en 1932, en el período de 1932-1942 trabaja en su novela El Juego de Abalorios donde en 1943 aparece en Zúrich al ser prohibida por los nazis en Alemania. Todavía en la actualidad sigue siendo un referente y admirado escritor. 

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Este es un pretencioso Manual de Autosuficiencia Ética, que puede estar compuesto en diferentes partes, formado a base de fragmentos breves recogidos con la intención de fomentar su lectura, de facilitar el pensamiento y el desarrollo personal. Recordando, exponiendo y respetando, los interesantes ideales de diferentes personalidades de la historia, donde se abarcan conceptos diversos como los: sociales, filosóficos, políticos, literarios, artísticos, ficción y etc..., todavía muy válidos para la actualidad. Porque, en sí, leer ya es un acto ético.

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20 feb 2022

La guerra parece ser lo que importa.(Cuento- narración)

"La guerra es un lugar donde jóvenes que no se conocen y no se odian se matan entre sí, por la decisión de viejos que se conocen y se odian, pero que no se matan". (Erich Hartmann, célebre piloto de cazas alemán de la II Guerra Mundial).
 

"Existía una nación que estaba compuesta por dos divididas regiones. Una de ellas era más rica y desarrollada que la otra. Por diferencias ancestrales y por sus conquistas históricas, ambas regiones no se toleraban bien. Existía entre ellos, unas diferencias políticas y religiosas que a pesar que constaba en un mapamundi global como un país, en su realidad, no lo era. Sus discrepancias llevaban arrastrándola algunos siglos, pero la actual globalización con su modernidad y pobreza, ha hecho acentuar sus malas relaciones. La región más rica era la que estaba colindante con el mar, y la más pobre era la más montañosa y fronteriza con otro país, donde transitaba un comercio por carretera. A pesar de todo, ambas partes se necesitaban para su desarrollo, pero como ya se ha indicado, las malas relaciones cada vez eran más tensas por unos intereses nunca aclarados.

   Cómo castigo y como presión para que la parte menos próspera y desarrollada cediera a las peticiones exigidas por la parte más rica, esta la presionó privándola de unos bienes esenciales y de algunos alimentos básicos. Las necesidades de la región más pobre empezaron a notarse. Parecía que el mundo se había vuelto contra ellos, por lo menos, eso comentaba su población. Los alimentos comenzaban a escasear y sus vecinos fronterizos cerraron la frontera y así, las puertas al comercio, como si se hubieran puesto a favor y de acuerdo con la más rica y fomentar una presión.

   Uno de los lugareños ya no pudo aguantar más. Su familia estaba comenzando a pasar hambre. Su vivienda estaba a un kilómetro de campo descubierto y bosques que separaba ambas regiones. Salió a cazar con su rifle en busca de alguna liebre o perdiz para alimento. Cuando detectó uno de esos animales, apuntó e hizo dos disparos.

   La otra parte de la región que estaba controlada por unos guardias, tomaron esos disparos como una agresión y no dudaron en responder con otros disparos. Los tiros fueron sumándose y dio paso a unas acciones más bélicas y violentas, donde otros vecinos de ambos lados empezaron a participar en ese odio. A los dos días, ya eran los militares también de ambos lados, que intensificaron la rabia con fuegos de artillería. Día tras día, el fuego mutuo aumentaba. Todo el armamento estaba funcionando en un campo de batalla.

   Todos los países tienen a otros como socios colaboradores que terminan apoyando y solidarizándose con lo sucedido. Una pequeña guerra se estaba expandiendo y el conflicto se engrandeció.

   Los países socios que colaboraban, a su vez, tienen a otros socios que no pudieron estar al margen del conflicto y tuvieron que implicarse. Ya no era una guerra de una nación. Era ya una guerra de naciones que, con terror y diferentes conceptos,  y mentiras de dudosas manifestaciones, hacían comprometer y motivar a la población a participar en esa batalla. Formar parte de un ejército daba garantías de tener abastecimiento y protección, donde te daba derecho a todo: a robar o incendiar las viviendas de la población, violarlas incluso y tener a merced sus vidas. El origen que motivó la guerra, a nadie le interesaba ni se lo preguntaban. Como una naranja partida, medio mundo parecía que estaba en conflicto con el otro medio. La destrucción total era caótica donde ya no se respetaba nada, ni niños, ni ancianos. Ni monumentos ni obras de arte. Ni ciudades, ni pueblos, ni escuelas y hospitales. Todo era arrasado, no importaba nada. La cuestión era destruir y hacer el máximo mal posible al prójimo. Nada era respetable. Las carreteras eran destruidas, la electricidad y los medios de comunicación eran inutilizados. El agua contaminada. El amor perdió la razón, sólo existía el amor a la guerra, donde sus participantes  exibian respeto con los instrumentos bélicos y luciendo esos trajes guerreros variopintos y exóticos, que se camuflan con el terreno y con los lagartos. Era un espectáculo explendoroso ver el transportar de esos carros blindados, sus camiones con sus lanzaderas de misiles y los modernos tanques tuneados.

   Todo se había convertido en una irrazonable locura, de violencia y terror, donde todo lo que se movía o tuviera vida, tenía que ser eliminado. Todo tenía que ser destruido, no había escusas para la misericordia. Lo único de admirar, eran las ruinas, el olor a pólvora y su pudedumbre. La sangre tenía que ser el color a destacar en el horizonte. 

   El tiempo y los años transcurrían  en ese tenebroso y violento ambiente. Media población mundial había sido exterminada. Escasas viviendas se mantenían en pie, que a la vez servía de refugio nocturno a los soldados. La munición y el armamento ya escaseaban. La guerra por ese motivo se frenaba. Ahora cada disparo había que pensarlo dos veces y acertar. Poco después, la escasez empezó a ser total. No llegaban ni en un bando ni en otro suministros bélicos, ni comida ni otros enseres. Entonces la guerra se paralizó. El mundo se sumergió en un extraño y desconocido silencio. Surgió un enrrarecido color del cielo que difícilmente dejaba atravesar los rayos del sol. 


   Nadie había conquistado nada. Lo que se había conquistado hoy, se perdía mañana. Nadie era dueño de nada y todo se había convertido en tierra de nadie. Sólo momentáneamente se era dueño del suelo que se pisaba en ese instante. Todo era una mísera incertidumbre a la vista. No existía ganador. La ruina, la escasez y el agotamiento acabó con todo."

"La guerra es peligrosa, pues ella sabe renovarse y está llena de imaginación. No hay guerras justas ni injustas. Sólo existe la guerra" (Jean Lartégui, frase de su libro - La Guerra Desnuda-)

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7 feb 2022

Séneca, su vida y aforismos.

 "Nada es desdicha de lo que la costumbre convirtió en natural" (Séneca)


Se sabe y se ha escrito y debatido mucho de este filósofo. Pero no viene de una vez más, hacer un breve y sencillo repaso de su vida y hacer una pequeña recopilación de sus grandes citas, y acercar fácilmente su pensamiento a aquellos que todavía le resulta ser un personaje desconocido, que espero que resulte interesante y curioso al lector, porque merece la pena conocerlo. Solamente hay que poner nuestra mente en la vida y en la situación de esa época tan convulsa, del que por lo menos para mí, fue un gran pensador y filósofo. Un personaje estoico, como fueron Marco Aurelio, y Epicteto etc.. que hicieron y predicaron una filosofía sobre el comportamiento y las aptitudes humanas, para vivir en armonía con la naturaleza y conseguir una sociedad mejor. Por lo tanto, hay que considerar, que fueron los pioneros en estudiar las circunstancias y la moral del individuo.

"Los periodos vívidos por Lucio Anneo Séneca, comprende: El reinado de Tiberio, Calígula, Cláudio y Nerón.

   Los datos obtenidos de Séneca son ofrecidos por sus historiadores posteriores: Tácito, Suetonio, Dion Casio. 

   Lucio Anneo Séneca es el hijo segundo de una familia provinciana de Bética, en Hispania. Su padre era un conocido rétor (de retórica) de la época augustera  donde pasaba largos periodos en Roma alternando esporádicamente visitas a Córdoba, donde allí se casó con su esposa Helvia, por lo tanto nuestro filósofo nació en Córdoba, (su nacimiento está datado aprox. entre el siglo 4 y I ad C). Posteriormente, unos  cuantos años después y siendo todavía Séneca niño, se instalan en Roma. En el principio de reinado de Calígula, muere el padre de Séneca.

   La educación que mantuvo es de una escuela tradicional, con el fundamental estudio de la filosofía, fue posteriormente discípulo de algunos maestros estoicos. Uno de ellos fue Átalo, un estoico que dejó una profunda huella en Séneca.

   Séneca tuvo una estancia en Egipto, donde vivía su tía materna y su tío Gayo Galerio, un prefecto de Egipto desde el año 16 a d. C al 31 d.C. Se recuerda el regreso de Séneca a Roma porque tuvo un dramático viaje de vuelta, porque su barco sufrió una terrible tempestad en el cual murió su tío.

   A partir del año 31, en un ambiente político tenso, se inicia la carrera política de Séneca como cuestor o representante del emperador en el Senado, donde hace una función digamos de: defensor de los derechos del pueblo. Sus brillantes actuaciones en el Senado como orador tienen sus éxitos, así como de sus escritos y es respetado en los círculos de Roma, con lo cual, despertó la envidia de Calígula.

   No contando con la simpatía de Calígula, donde después de la muerte de este, es exiliado a Córcega en virtud de una ley que a pesar de todo, fue dulcificada por la petición del nuevo emperador Claudio, de que se perdonase la vida a Séneca y se conmutase la pena de muerte por el exilió. Su acusación por parte de Mesalina, era la de mantener adulterio con un miembro de la familia imperial: Julia Livila, hermana de Calígula.

   Su exilio termina en el año 49 d.C., donde Claudio a instancia de la astuta emperatriz Agripina la Menor (que sustituyó a Mesalina que  murió asesinada), lo llama a Roma. En esos ocho años de exilio escribe la Consolación de Helvia y la Consolación de Polibio. Esa estancia en Córcega debió de suponer un duro castigo y supone una etapa de reflexión que posteriormente daría sus frutos literarios y políticos.

   El regreso a Roma le hace pretor en el año 49 y debe hacerse cargo de la educación de Nerón, que se convierte con el tiempo hijo adoptivo de Claudio, donde en el  año 52 es envenenado por Agripina y Nerón sube al trono apoyado por Sexto Afranio, que fue compañero en la educación de Nerón a la que Séneca daba clases.

   En el año 59, Agripina es asesinada por Nerón. Poco después nuestro filósofo pide retirarse de la política, petición que el emperador le niega, porque su presencia supone una influencia en el Senado. Retirado posteriormente de la vida política, y en ese periodo hasta su muerte, pertenece - Las Cuestiones Naturales y las Espistolas a Lucilio -. Antes de su retiro, después de la vuelta de su exilio, debió de elaborar: Sobre la Brevedad de la Vida, Sobre la Serenidad, Sobre la Firmeza del Sabio, Sobre la Clemencia, Sobre la Felicidad, Sobre los Beneficios y Sobre el Ocio. Obras que podemos saborear en la actualidad con explendidas traducciones.

   En el año 65, se descubre una conjuración de Pisón contra Nerón, y Séneca es acusado de ser uno de sus conjurados. La consecuencia es inevitable y Séneca recibe la orden de suicidarse. El relato de su muerte es transmitido posteriormente por Tácito y Dion Casio. Se abrió las venas y tomó veneno.

   A pesar de todo, su biografía depende mucho de la época, sus costumbres y la postura ideológica de sus historiadores. Hay datos según ellos, que causan cierta controversia.

"La felicidad se aleja de tí cuanto más afanosamente la busques"

"La tristeza, aunque esté siempre justificada, muchas veces solo es pereza. Nada necesita menos esfuerzo que estar triste"

"Tu poder radica en mi miedo; ya no tengo miedo, tú ya no tienes poder"

"Hace falta toda una vida para aprender a vivir"

"El honor prohíbe acciones que la ley tolera"

"A menudo sufrimos más por nuestra imaginación que por la realidad"

"Sea ésta la regla de nuestra vida: decir lo que sentimos, sentir lo que decimos. En suma, que la palabra vaya de acuerdo con los hechos"

"Todo el mundo acelera su vida y se esfuerza por su ansia de futuro, por su hastío del presente"

"Eres un gran hombre, pero ¿cómo lo voy a saber si la fortuna no te da la oportunidad de mostrar tu valor?"

"La verdadera felicidad es vivir del presente, sin ninguna dependencia ansiosa respecto al futuro"

"El favor consiste no en lo que se hace o se da, sino en el ánimo con qué se da o se hace"

"Morimos cada día ... Un hombre no puede vivir bien si no sabe cómo morir bien"

"Es mucho más importante que te conozcas bien a tí mismo que darte a conocer a los demás"

"El hombre es cosa sagrada para el hombre"

   En una explendida introducción de Fernando Navarro Antolín, en un libro sobre Séneca dice: -...el nuevo sabio, activo, sueña la utopía Sénecana  de una sociedad universal de hermanos y conciudadanos del mundo, de hombres íntimos y libres de bienes, pasiones y temores. No, no era Séneca un pensador original, tampoco un filósofo profesional, pero sí un moralista pragmático....con palabras sencillas regalando consejos y reflexiones...-

   Libros recomendados para los interesados de Séneca y otros estoicos:

*Séneca, sobre la: tranquilidad del alma, de la brevedad de la vida, sobre el ocio, y sobre la firmeza del sabio. Alianza Editorial, edición de bolsillo, con introducción de F. Navarro Antolín.

*Diálogos de Séneca. Edt. Tecnos, con traducción y notas de Carmen Codoñer. 410 páginas.

*Meditaciones de Marco Aurelio. (Unos de los grandes pensadores del estoicismo). Alianza Editorial. Edición bolsillo. Traducción y notas de Antonio Guzmán Guerra. 218 páginas. 

*Cómo ser un Estoico, (utilizar la filosofía antigua para vivir una vida moderna), de Máximo Pigliucci. Edit. Ariel 2021. Edición de bolsillo. 250 páginas. 2021. Traducción de Fco García Lorenzana.

*Epicteto, Manual de vida.

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23 ene 2022

El hombre templado. Cuento- narración

 "Todas las cosas son imposibles mientras lo parecen" (Concepción Arenal)

"Conocí a un hombre que vivió
sobrepasando los 101 años. Había conocido tres guerras: La I Guerra Mundial, la Guerra Civil Española, y la II Guerra Mundial.

   Cada mañana salía a tomar el sol en el portal de su casa, y su presencia duraba el tiempo que tardaba en consumirse su cigarro puro, mientras contemplaba impasible, con sus brazos siempre reposados tras su espalda, el ir y el venir de sus atareados vecinos. Sabia conscientemente que no tardaría mucho en abandonar esa nostálgica costumbre. Eso lo sé porque él mismo me lo comentó.

   En uno de esos días y hablando de la buena salud que mostraba, me confesó que poseía un extraño e inexplicable fenómeno, donde los médicos que lo estudiaron, no lograron encontrar su explicación; por lo que quedará como un enigma desconocido en la actualidad, y olvidado en un archivo sanitario. El estudio que se le realizó, hace más de cincuenta años, se le diagnosticó una enfermedad única y atípica. Era una enfermedad que no causaba molestia. En esos años, se le declaró un fenómeno corporal con un síntoma que la medicina y la ciencia de entonces, no estaba preparada para encontrar su explicación.

   El fenómeno era que la temperatura de su cuerpo se mantenía inalterable, donde no sufría ni frío ni calor. A pesar de su edad, su mente la mantenía muy lúcida, y sólo algunas palabras se le atrancaban al hablar. Tenía muy presente en su mente, muchos recuerdos de sus vivencias. Sus comentarios bien argumentados atraían más la curiosidad. Poseía un excelente vocabulario con buena pronunciación, que deleitaba y que le delataba que había sido y era, una persona culta. Era una de esas personas que sabían conversar bien, con sus pautas e intrigas. Su historia bien podía considerarse digna de una novela. Su sorprendente memoria la mantenía muy fresca por muy antiguo que fuese su suceso.

   La última vez que lo vi en su portal, se mantenía inmóvil, porque eso sí; las piernas le fallaban mucho al andar. Este suceso ocurrió en pleno invierno, y corría un suave viento que helaba. Él vestía una simple camisa con una ligera chaqueta de verano, sin mostrar apenas una sensación del aire frío de aquella mañana. Me comentó con  expresados gestos de sus manos, con sus dedos impregnados de nicotina de su cigarro; que a pesar de todo, llevaba la ligera chaqueta, para no aparentar valentía ante la adversidad del clima, y así poder evitar miradas y chismorreos de la gente".

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15 ene 2022

Walt Whitman -Canto de mí mismo (fragmento)

 "En el rostro de los hombres y de las mujeres veo a Dios, y en mi propio rostro en el espejo" (W. Whitman)


1-

"Yo me celebró y yo me canto,

Y todo cuanto es mío también es tuyo,

Porque no hay un átomo de mi cuerpo que no te pertenezca.


Indolente y ocioso convido a mi alma,

Me dejó estar y miró un tallo de hierba de verano.


Mi lengua, cada átomo de mi sangre, hechos con esta tierra, con este aire,

Nacido aquí, de padres cuyos padres nacieron aquí, lo mismo que sus padres,

Yo ahora, a los treinta y siete años de mi edad y con salud perfecta, comienzo,

Y espero no cesar hasta mi muerte.


Me aparto de las escuelas y de las sectas, las dejó atrás; 

me sirvieron, no las olvidó;

Soy puerto para el bien y para el mal, hablo sin cuidarme de riesgos,

Naturaleza sin freno con elemental energía.

2-

Las casas y las habitaciones están llenas de fragancia, 

los armarios cargados de fragancia,

Yo aspiro la fragancia, la reconozco y me gusta,

El aroma me embriagaría, pero no lo permitiré.


El aire no es un aroma, no huele a nada.

Desde el principio ha sido destinado para mi boca, 

estoy enamorado de él.

Iré a la ribera junto al bosque, me quitaré el disfraz

y quedaré desnudo.

Me enloquece el deseo de que el aire toque todo mi cuerpo.


El vaho de mi aliento.

Ecos, ondulaciones, roncos susurros, raíz de amaranto, hilo de seda,

horca y vid.

Mi aspiración y espiración, el latido de mi pecho, el paso de la 

sangre y del aire por mis pulmones.

El olor de las hojas verdes y de las hojas secas, y de la ribera y de 

oscuras rocas marinas, y de heno del granero,

El áspero sonido de las palabras en mi boca que se pierden en los remolinos del viento.

Un beso fugaz, un abrazo, los pechos que se buscan,

El juego de luz y de sombra sobre los árboles y el movimiento de 

la rama flexible,

El goce de estar solo o en la agitación de las calles, o por los campos 

o en la ladera de las colinas,

La sensación de la salud, la plenitud del medio día, mi canto al 

levantarme de la cama y saludar al sol.


¿Has creído que mil hectáreas son muchas? ¿Has creído que la tierra es mucha?

¿Te ha costado tanto a aprender leer? 

¿Te enorgullece comprender el sentido de los poemas?


Quédate conmigo este día y esta noche y serás dueño del origen 

de todos los poemas,

Serás dueño de los bienes de la tierra y del sol (aún quedan millones de soles),

Ya no recibirás de segunda o de tercera mano las cosas, ni mirarás

por los ojos de los muertos, ni te alimentarás de los espectros 

de los libros,

Tampoco mirarás por mis ojos, ni aceptarás lo que te digo,

Oirás lo que te llega de todos lados y lo tamizarás."

...

   Se cuenta de Walt Whitman que poseía un cuerpo corpulento con erguida cabeza, huesudo, de paso atlético, de costumbre frugales y muy comprometido con las aspiraciones humanas más altas. Se decía de él que era un ciudadano ejemplar. Amigo en general del ciudadano demócrata que reflejará buenas virtudes...

   Recuerdan que al enfermarse un amigo, tranviario, Whitman lo reemplazó para que no perdiera su empleo; la enfermedad se prolongó un año; durante ese periodo le entregaba mensualmente el sueldo.

   Iniciada la guerra de secesión, se sabía de su afinidad ideológica con el presidente Lincoln, de su odio a la esclavitud representada por los estados del sur. En el combate se incorporó humildemente como enfermero, asistiendo a los caídos de ambos bandos.

   Los pocos de su época que leyeron su libro, recibieron mal su obra. Los libreros pidieron que se le retirará y los 800 ejemplares compuesto de rústica belleza y con la tapa adornada con un simbolismo floreal y con un simple título de -Hojas de Hierba- , fue así un fracaso.

   Whitman había regalado su libro a respetables hombres de letras, y muchos hombres se lo devolvieron haciendo notar su pésimo gusto y reprocharle la desfachatez de mandarle tal libro.

   Walt Whitman (1819-1892) de nacionalidad estadounidense, era una persona de enorme cultura, donde recibía todo conocimiento con la mayor gratitud que podía conceder su espíritu. Sabía que a través de las experiencias podía conocer mejor a sus semejantes y a sí mismo. En un periodo de su vida abandona la cultura de sus libros y se aventura en todas las direcciones del mundo.

En 31 de mayo de 1865 público un extenso libro de poemas "Hojas de Hierba".

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14 ene 2022

Relatos Cortos Próximos. 13 Parte.

 "Nada es más moderno que la antigüedad"


"Hay muchas personas, sobretodo mayores, que están sentados cada día, en esos bancos públicos de plazas y jardines. Supongo que ser un jubilado permite tener una cierta calma para dedicarse a la contemplación. También supongo, que a cierta edad, ya no hay nada por construir, ni proyectos de futuro. Sólo hay que esperar distracción y que la salud acompañe. Quizás con suerte algún compañero o paseante, motive charla de conversación, donde comentar las noticias de televisión, y se comparta experiencias y recuerdos.

    Nuestro futuro a veces lo vislumbramos lejano, con proyectos o con incertidumbres, sin embargo; llega muy rápidamente. Del pasado hasta el presente, ya ha transcurrido mucho tiempo; pero están muy recientes en la memoria como si fuera ayer mismo. 

   Yo no pensaba que iba a formar parte de esas personas solitarias que permanece sentada en un banco, tomando el fresco o el sol y contemplando cómo pasea la gente o trabajan los obreros. Viendo a los niños jugar con su pelota, o yendo en bicicleta o en patines bajo el control de sus padres. O ver a esos otros, haciendo actividades al aire libre, como bailar o practicando yoga. También los hay aquellos que pasean con sus perros y otros que conversan con el móvil. 

   Un anciano puede parecer o ser una persona que no se adapta y no entiende los tiempos modernos. Puede incluso dar la sensación de ser personas que molestan a la sociedad, pero hacen y han hecho su servicio. Ellos reflejan el tiempo transcurrido. Un jubilado también tiene sus ventajas. Una de ellas, si te gusta leer, es la de recuperar viejas lecturas pendientes. También ahora hay toda clase de oportunidades para no aburrirse, e incluso se puede ayudar al prójimo afiliándose a una ONG. Otra es -incoveniente o no-, que tus hijos te necesiten como ñiñero de los nietos. También existen aquellos que requieren tu tiempo libre para un servicio o la ocupación de ser el presidente de la comunidad y otros recados, etc . A veces simplemente se descansa en esa nube, que ni se sabe en qué se piensa, ni en lo que se contempla, porque la mente se queda en blanco; u otras que sin embargo, se recuerda estar apreciando las insignificancias cotidianas. También hay que decir, que en ocasiones aparecen cosas o algunos sucesos, que se observan y se analizan y que provocan una repugnancia, a la que se odia y se maldice." 

  (The Hunter of Dreams)

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   "...Hay gente que asegura formalmente que todos los actos humanos tienen dos caras, una sería, grave y trágica, otra cómica y risible. Esto mismo que dicen de los actos, lo dicen del hombre.

   Será verdad, pero yo, no conozco más actos grandes que las de las comedias, ni más hombres grandes que los de mucha estatura, comienzo a dudar de la faz trágica de los hombres y de las cosas.

   El hombre es un animal extraordinariamente cómico, visto en rebaño, formando un público, una multitud; es sin duda como es más curioso. 

   Hay unos joviales que se mueven mucho y hablan como papagayos, hay otros con una seriedad testaruda de mulo que son  esos hombres serios que toman las cuestiones obvias y que no sonríen nunca; hay otros que parecen pájaros perplejos que no saben si quedarse quietos o echar a volar; hay pajarracos tristes como búhos, hay mandriles y micos.

   - ¿Y qué consecuencias se puede sacar de esto?

   -La consecuencia es clara, y es la de que el hombre es el rey de los animales".

(Pío Baroja - Consecuencias (fragmento)-. Escrito en el diario de El Pueblo Vasco en septiembre de 1903)

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